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El Arte como Agente Sanador

El reconocido artista Sergio San Martín ha sido invitado para crear una obra escultórica única que se encuentra ubicada en la sala de espera de la nueva guardia. Desde el primer momento, Sergio concibió este proyecto con una profunda convicción: «el arte sana«.
«Siempre es saludable que el arte ocupe un lugar«, afirma San Martín, convencido de su poder para movilizar cuestiones simbólicas y emocionales. Esta obra no es solo un elemento decorativo, sino parte de un espacio, donde las emociones suelen estar a flor de piel.

La Obra: Un Árbol de Vida que Nace del Suelo y de la Memoria

La pieza central es un árbol cuyas raíces y tronco nacen simbólicamente desde el piso de la planta baja, extendiendo sus ramas y hojas hasta el primer y segundo piso. Esta elección tiene un origen profundamente emotivo y arraigado a la historia del lugar.
La idea nació de una conversación con el arquitecto Gastón Traverso, quien le contó a San Martín que, precisamente donde hoy se erige la nueva guardia, existía un añejo ombú que no pudo salvarse durante las obras. Este relato fue la semilla creativa. La obra, titulada «El Alma del Ombú», surge así como un homenaje y una resurrección simbólica de aquel árbol, transformando su pérdida en un nuevo legado de vida y belleza para la comunidad.
En colaboración con Traverso, se buscó que la obra se integre orgánicamente con la arquitectura del lugar, creando una experiencia espacial continua. El artista explica:
«Hay un elemento que sintetiza la vida: es un árbol. Estuvimos hablando con Gastón de la importancia de que el tronco no nazca de una base, sino que nazca del suelo, y eso tiene que ver con el arraigo al lugar, con la importancia de algo que nace de la propia tierra, y en este caso, también de su memoria».

La Transformación: De lo Lastimado a la Belleza

La esencia del proceso creativo de San Martín reside en la transmutación. Las hojas del árbol están elaboradas con vidrios de parabrisas, específicamente aquellos que se han roto en un siniestro. «Yo siempre digo que trabajo con ‘vidrios lastimados’. Y casualmente, ahora estamos trasladando este concepto a un árbol que tiene que ver con la vida y con la sanación en una clínica«, afirma el artista.
Esta filosofía se extiende a todos los materiales. Trabaja con objetos metálicos en desuso, «dañados o lastimados», para transformarlos en belleza. Este acto de rescate y resignificación establece un poderoso paralelo con la misión de la clínica.
La idea es que el paciente, que muchas veces viene con su dolor pensando que finaliza ahí, pueda ver cómo a través de la medicina y los avances, ese dolor puede transformarse en salud, en volver a estar sano. «Hay un paralelo muy fuerte ahí con la obra«, sostiene San Martín.
Para el artista, el proceso técnico mismo es una metáfora de la curación: «Soldar es sanar. La soldadura o costura de dos metales es igual a una cicatriz. Se trata de mostrar también nuestras roturas«.

Una Experiencia Sensorial para la Espera

La ubicación en la guardia no es menor. Es un espacio donde la contemplación puede ser un bálsamo. La obra busca ofrecer una puerta de escape sensorial:
«En un lugar de espera, está buenísimo que una obra te pueda llevar a otra sensación, activar cosas sensoriales de otro lugar; no estar pensando en cosas negativas…«, comenta Sergio. Incluso el material elegido interactúa con el espectador: «El vidrio genera un reflejo. Verse reflejado en un ‘vidrio lastimado’ que ahora es parte de algo bello, quizás sea muy valioso desde lo simbólico«.

Compromiso con el Interior y la Excelencia

Sergio San Martín, oriundo del interior, valora especialmente que una institución de Junín tome la decisión de incorporar arte de alta calidad espacial.
«De la misma manera que ustedes están demostrando que a nivel de salud pueden tener un profesional a la altura de cualquier lugar, ¿por qué no puede ser que también a nivel espacial lo tenga?«, se pregunta retóricamente. «Hay que tener la vara alta. No es pensar que porque estemos en una clínica de Junín la gente no tenga la capacidad de disfrutar de algo que, capaz, solo puede ver en otros lados«.
«El Alma del Ombú» es más que una escultura. Es un símbolo de vida, resiliencia y sanación, que utilizará el lenguaje universal del arte para acompañar, inspirar y ofrecer un mensaje de esperanza a quienes más lo necesitan.

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